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martes, 28 de junio de 2011

La Batalla del vino



A pesar de largos años de visitas cortas y estancias no tan breves a la ciudad de Haro, en La Rioja Alta, será este año la primera vez en que coincido con la Fiesta de uno de sus Patronos, San Pedro. En tal fecha, es tradicional la Batalla del vino. Una folkclórica celebración popular que consiste en ascender en romería a la ermita de San Felices, el otro patrón, donde se celebra una Misa a cuyo término se inicia una verdadera batalla campal consistente en el baño literal 'in vino' de toda la muchedumbre. Desde cubos, palanganas, sulfatadoras, garrafas, botas, globos llenos, mangueras, ..., hasta cualquier posible contenedor de líquidos. Vino, mucho vino. ¡Unos 60.000 litros de vino!
Un poco antes de las siete de la mañana, la gente, vestida de blanco, ataviada con el pañuelo rojo de las fiestas y portando el vino para la contienda, se encamina hacia los Riscos de Bilibio, bien andando, en remolques arrastrados por tractores o en vehículos particulares.
Una vez arriba, se empieza a arrojar el vino usando botas, botellas, sulfatadoras, calderos, pistolas de agua y todo lo imaginable que pueda albergar líquido.
Mientras se libra esta batalla, alrededor de las ocho y media o nueve, el regidor síndico de la ciudad, quien simbólicamente tiene el mando durante las fiestas, abre comitiva a caballo hasta llegar a la ermita de San Felices de Bilibio, donde tras colocar el pendón en lo más alto de las peñas se celebra una misa. Al término de ésta se dispara un cohete, dando inicio oficialmente la batalla del vino, comenzando las charangas a animar a la multitud que se reúne en las campas bajo la ermita.
Al finalizar el almuerzo, se vuelve de nuevo en romería hacia Haro hasta el puente sobre el río Tirón. A las doce del mediodía, se empieza a entrar en la ciudad (acto conocido como "las vueltas"), enfilando la calle Navarra al ritmo de las charangas para, tras rodear el templete de la música de la plaza de la Paz, ir hacia la plaza de toros donde se sueltan varias reses bravas.
Voy, pues, a recibir mi 'bautismo del vino', dentro de pocas horas. Hoy he comprado el atuendo adecuado a la ceremonia; alpargatas blancas, pantalón y camiseta del mismo color, pañuelo rojo y gorra igualmente blanca.
Me aperciben mis amigos jarreros (gentilicio de los de Haro) del riesgo de un ataque de ansiedad o de una pulmonía ante el chaparrón de vino que me espera. Iñaqui, del Bar Los Riscos, me ha prometido meterme de cabeza en un tonel lleno de rioja. ¡Glups! Me gusta el vino, especialmente el de esta generosa tierra, pero hasta cierto límite...
En fin, si logro sobrevivir, mañana os lo cuento.




¡Viva San Pedro! ¡Viva San Felices! ¡Viva el vino de Rioja!

lunes, 27 de junio de 2011

La Batalla del Vino ya es nacional

El Ministerio declara de Interés Turístico Nacional el acto central de San Felices
El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha declarado la Batalla del Vino de Haro Fiesta de Interés Turístico Nacional. Un título que otorga a uno de los actos que más turistas atrae cada año a la ciudad jarrera.
En su exposición de motivos para conceder esta distinción, el Ministerio hace un repaso de los orígenes religiosos de estos 'bautizos del vino', que se celebran cada 29 de junio. De hecho, aún hoy, se conserva la romería a San Felices de Bilibio, el mismo día de la celebración pagana de la Batalla del Vino.
El origen religioso de la romería está marcado por la figura de San Felices, un santo anacoreta que nació y vivió en Bilibio en el siglo V. A su muerte se erigió una ermita donde vivió retirado y donde aún hoy se conserva un altar excavado con una sepultura en la que permanecieron los restos del santo para que fueran venerados por los peregrinos.
A finales del siglo XIX empiezan a prodigarse los bautizos del vino que no fueron del agrado de todos. Pero con el tiempo, lo que molestaba y deslucía la fiesta, ha pasado a convertirse en el eje central. Su origen se remonta a un conflicto territorial entre Miranda de Ebro y Haro por la posesión de la zona de los riscos de Bilibio.
Por la disputa de este sitio y para mantener su dominio, debían acudir los vecinos de la villa riojana de Haro cada 29 de junio a los riscos de Bilibio. Allí, el regidor síndico de Haro colocaba en la parte alta de estas peñas el pendón de la ciudad en señal de posesión y si los jarreros no acudían un año a la cita, perdían el dominio de esta zona, que pasaría a jurisdicción de la vecina Miranda de Ebro.
El Ayuntamiento de Haro en su solicitud de declaración de la Batalla del Vino como Fiesta de Interés Turístico Nacional destacó el equipamiento turístico y cultural de ciudad, que cuenta con nueve establecimientos hoteleros de varias categorías: cinco hoteles, un hostal, dos pensiones, apartamentos y un camping de segunda categoría con una capacidad para 600 personas.
La Batalla del Vino fue declarada en 1998 de interés turístico regional por el Gobierno de La Rioja, al ser uno de los festejos más populares de la comunidad. En una resolución de 18 de enero de 1980, la secretaría de Estado de Turismo del Ministerio declaraba este acto fiesta de interés turístico.